Un poco de todo

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martes, 28 de mayo de 2013

Comentario resuelto los girasoles ciegos, Alberto Méndez.

Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez.

Todos hablaban a menudo de sus padres. Uno de ellos, Tino, con aspecto de cachorro grande y que tenía cada ojo de un color, estaba orgulloso de su padre porque era picador de toros además de oficinista. Disfrutábamos cuando el enorme coche de cuadrillas que funcionaba con gasógeno iba a recogerle y él aparecía, espigado y grave, en el portal con su espectacular traje de luces. Otro de los integrantes del grupo de la esquina, Pepe Amigo, se ufanaba de que su padre cazaba pájaros los domingos en Paracuellos del Jarama: con redes en primavera y con liga durante el invierno. Tenía su casa, diminuta y pobre, llena de jaulas con jilgueros que cubrían por las noches para que descansaran de su agitación durante el día. Al padre de Pepe Amigo le admirábamos porque tenía una motocicleta Gilera con el cambio de marchas en el depósito de gasolina, de forma que, fuera a la velocidad que fuera, tenía que soltar una mano del manillar para cambiar de marcha y eso nos parecía una proeza. Y ello a pesar de que era cojo y llevaba un alza enorme en el zapato derecho.
También recuerdo a los dos hermanos Chaburre, que tenían doce vacas en el patio interior del edificio y abastecían de leche a la vecindad, que acudía a comprarles con las lecheras de aluminio. Su padre las ordenaba y, en las raras ocasiones en que nos dejaban pasar a verlas, todos pensábamos en el valor que implicaba ordeñar aquellas bestias tan enormes y tan hoscas.
Podría enumerar las razones por las cuales todos admirábamos a los padres de los habitantes de la manzana. Ésta fue la única compensación que tuve el día en que se hizo público que el mío no sólo no había muerto sino que estaba en casa cuidándome desde el interior de un armario.



Tema: Frustración del protagonista por no poder presumir de padre en la niñez y alivio tras descubrirse la verdad.
Organización de ideas: El texto presenta una estructura interna bipartita. En la primera parte, se ofrece la visión general que los niños de la pandilla tenían de sus padres (admiración) y se explican las causas de ella. En la segunda parte, el narrador-protagonista relata un importante detalle sobre la relación con su padre.
Primera parte (dos primeros párrafos): descripción de las relaciones padre-hijo en el vecindario.
-      Descripciones físicas de los padres
-      Razones por las que son admirados
Segunda parte (tercer y último párrafo): confesión de Lorenzo sobre su padre.
-      Compensación que obtiene al saberse que él también tenía un padre que lo cuidaba.
Resumen: Lorenzo, el protagonista, recuerda la admiración que todos los niños sentían por los padres de los demás. Uno de ellos, Tino, estaba orgulloso porque su padre era picador y oficinista y los niños admiraban su porte cuando venía a buscarlo el coche de cuadrillas. Pepe Amigo alardeaba de que su padre cazaba pájaros y a los niños les parecía increíble que pudiera manejar la motocicleta con una sola mano. El padre de los Chaburre tenía doce vacas que, valientemente, ordeñaba solo. Lorenzo confiesa que, destapada la mentira sobre su padre, sintió en consuelo de poder, por fin, presumir de él.
Comentario crítico
Estamos ante un fragmento de Los girasoles ciegos, la única obra conocida del escritor madrileño Alberto Méndez. El libro fue publicado en 2004, pocos meses antes de la muerte de su autor, quien no llegaría a conocer el éxito de su obra ni los premios que ganó. Componen el volumen cuatro relatos relacionados entre sí pero que mantienen, por su estructura y su sentido, total independencia.
El texto que comentamos es un fragmento del relato que da título al libro, Los girasoles ciegos, en el que se presenta el drama cotidiano de una familia perseguida por el régimen franquista. Ricardo, padre de Lorenzo y al que todo el mundo cree muerto, debe contemplar desde el armario en el que vive escondido cómo el cura del colegio acosa a su mujer y pretende 'apadrinar' a su hijo. El relato combina tres narradores diferenciados tipográficamente: dos de ellos en primera persona (el cura y el chico) y el otro en tercera. El presente fragmento pertenece al relato que Lorenzo hace de aquella infancia pasados los años.
Así, la atención se centra, precisamente, en la mirada infantil. En los dos primeros párrafos y de forma prolija, el narrador se contagia de la mirada del niño que fue y describe con bastante detalle a los padres de los otros niños del vecindario y las razones que éstos tenían para admirarlos; mientras que en la segunda, mucho más breve y en un tono más dolido y conmovedor, recuerda desde el presente a su propio padre. Llama la atención esta perspectiva infantil, pues las virtudes que se esgrimen de esos padres resultarían, para un adulto, un tanto ridículas: de uno se destaca su porte vistiendo el traje de luces, de otro su maña conduciendo una motocicleta con una sola mano y del último su valor al ordeñar él solo doce vacas. Lorenzo no está comparando desde su visión de adulto a su padre con el de los demás (pues si así lo hiciera seguro que encontraría muchas razones para admirarlo), sino que trata de evocar la impresión que los padres provocaban en su pandilla de amigos cuando todos eran niños. De esta manera, el contraste es terrible, pues el padre de Lorenzo, no es que careciera de virtudes de las que presumir, insistimos, sino que a Lorenzo le estaba prohibido hablar de él, pues debía ayudar a mantener la mentira de que había muerto y nadie -ninguno de sus amigos- podía verlo jamás.
La ironía trágica -a la que se hace referencia al final del fragmento- acentúa la tragedia del niño y esconde una simbología tremenda. Sobre Ricardo la familia ha construido la mentira de que está muerto; pero -y aquí la ironía- será precisamente tras su verdadera muerte cuando se destapará por fin dicha mentira. Es decir: el padre debe morir para hacer de la mentira una verdad, y el niño tendrá que renunciar a su padre en el seno familiar para liberarlo socialmente. El padre de Lorenzo vivía, se ocupaba de él, lo cuidaba y le daba cariño, pero nadie lo sabía, no podía presumir de él ante nadie y de ahí su trauma infantil. Por eso, tras su suicidio, tendrá la necesidad de gritarle al mundo que él también tenía un padre y que le quería, pues esa será la única compensación que obtendrá del fatal desenlace.
La frustración -la castración, podríamos decir- a la que están sometidos los personajes de este relato refleja magníficamente el drama sufrido por tantísimas familias durante el franquismo. Es sorprendente cómo leyendo esta tragedia familiar el lector se imagina perfectamente el telón de fondo de lo que estaba siendo la inmediata posguerra; cómo, a través de este pequeño drama, tan solo una pieza del rompecabezas, Alberto Méndez consigue que compongamos la situación completa. Aquí vemos la frustración de un hombre que tiene que vivir oculto, ignorado, escondido (muerto, podríamos decir) y la de una mujer que debe llevar ella sola el peso de la familia, que es acosada por el cura del colegio de su hijo, sometida a preguntas, obligada a mentir, a estar siempre alerta de cualquier ruido sospechoso, a borrar todas las huellas que su marido deja por la casa cuando alguien llama a la puerta. Y también la de un niño que crece con su padre escondido en un armario, que también es interrogado en el colegio y también obligado a mentir, que debe rezar oraciones y cantar canciones que no sabe, que es vigilado, perseguido y sobre el que pesan toda clase de sospechas. Y sobre todo, por volver al texto, un niño cuyo padre nadie conoce y que se suicida para que los demás puedan, dentro de lo que cabe, vivir...
Tras la lectura de este cuento -y de los otros: cada cual más estremecedor- uno no puede dejar de sentir que es imposible restaurar ciertas heridas. Hay quienes proponen enterrarlas para siempre, olvidar ese capítulo de la historia, bajo argumentos de que pertenece al pasado y abre en la sociedad brechas innecesarias. Pero las heridas no se borran negándolas ni olvidándolas, sino conociéndolas y reconociéndolas para no repetirlas, único consuelo para los inconsolables dolores de tantos. Por otro lado, es sorprendente como en el año 2004, cuando parecía que el arte tenía ya poco que beber del veneno de la guerra y del franquismo, Alberto Méndez sorprende a críticos y lectores con este libro: original, conmovedor y que nos recuerda que todavía se puede escribir mucho y bien sobre ese -para algunos, manido- período de nuestra historia.

2 examenes selectividad lengua.

OPCIÓN A

            Su vida era activa, y no contemplativa, huyendo cuanto podía de no tener nada que hacer. Cuando oía eso de que la ociosidad es la madre de todos los vicios, contestaba: «Y del peor de todos, que es el pensar ocioso». Y como yo le preguntara una vez qué es lo que con eso quería decir, me contestó: «Pensar ocioso es pensar para no hacer nada o pensar demasiado en lo que se ha hecho y no en lo que hay que hacer. A lo hecho pecho, y a otra cosa, que no hay peor que remordimiento sin enmienda». ¡Hacer!, ¡hacer! Bien comprendí yo ya desde entonces que don Manuel huía de pensar ocioso y a solas, que algún pensamiento le perseguía.
            Así es que estaba siempre ocupado, y no pocas veces en inventar ocupaciones. Escribía muy poco para sí, de tal modo que apenas nos ha dejado escritos o notas; mas, en cambio, hacía de memorialista para los demás, y a las madres, sobre todo, les redactaba las cartas para sus hijos ausentes.
            Trabajaba también manualmente, ayudando con sus brazos a ciertas labores del pueblo. En la temporada de trilla íbase a la era a trillar y aventar, y en tanto aleccionaba o distraía a los labradores, a quienes ayudaba en estas faenas. Sustituía a las veces a algún enfermo en su tarea. Un día del más crudo invierno se encontró con un niño, muertito de frío, a quien su padre le enviaba a recoger una res a larga distancia, en el monte.
            ─Mira -le dijo al niño-, vuélvete a casa a calentarte, y dile a tu padre que yo voy a hacer el encargo.
            Y al volver con la res se encontró con el padre, todo confuso, que iba a su encuentro. En invierno partía leña para los pobres. Cuando se secó aquel magnífico nogal -«un nogal matriarcal» le llamaba-, a cuya sombra había jugado de niño y con cuyas nueces se había durante tantos años regalado, pidió el tronco, se lo llevó a casa y, después de labrar en él seis tablas, que guardaba al pie de su lecho, hizo del resto leña para calentar a los pobres.
Miguel de Unamuno: San Manuel Bueno, mártir.

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Indique qué tipo de oración introducen los nexos subrayados en el texto. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Explique las características de las principales tendencias de la narrativa del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).

OPCIÓN B
Del pasado efímero

Este hombre del casino provinciano,
que vio a Carancha1 recibir un día,
tiene mustia la tez, el pelo cano,
ojos velados por melancolía;
bajo el bigote gris, labios de hastío,
y una triste expresión, que no es tristeza,
sino algo más y menos: el vacío
del mundo en la oquedad de su cabeza.
Aun luce de corinto terciopelo
chaqueta y pantalón abotinado
y un cordobés color de caramelo,
pulido y torneado.
Tres veces heredó; tres ha perdido
al monte su caudal; dos ha enviudado.
Solo se anima ante el azar prohibido,
sobre el verde tapete reclinado,
o al evocar la tarde de un torero,
la suerte de un tahúr, o si alguien cuenta
la hazaña de un gallardo bandolero,
o la proeza de un matón, sangrienta.

Bosteza de política banales
dicterios al gobierno reaccionario,
y augura que vendrán los liberales,
cual torna la cigüeña al campanario.
Un poco labrador, del cielo aguarda
y al cielo teme; alguna vez suspira,
pensando en su olivar, y al cielo mira
con ojo inquieto, si la lluvia tarda.
Lo demás, taciturno, hipocondriaco,
prisionero en la Arcadia del presente,
le aburre; sólo el humo del tabaco
simula algunas sombras en su frente.
Este hombre no es de ayer ni es de mañana,
sino de nunca; de la cepa hispana
no es el fruto maduro ni podrido,
es una fruta vana
de aquella España que pasó y no ha sido,
esa que hoy tiene la cabeza cana.


Antonio Machado: Campos de Castilla.

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Explique el significado que tienen en el texto las palabras subrayadas siguientes:
            a) hastío, b) oquedad, c) banales, d) taciturno. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de la lírica del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).

_________________________
[1] El torero José Sánchez del Campo «Cara-Ancha» (1848-1925) fue famoso por la suerte de matar al toro recibiendo.




Examen selectividad lengua.

OPCIÓN B

            He observado atentamente el rostro blanco de Elena. Su palidez ya no es tan macilenta como en el momento de la muerte. Sencillamente ha perdido todos los colores. Quizás la muerte sea transparente. Y heladora. Durante las primeras horas he sentido la necesidad de mantener su mano entre las mías, pero poco a poco me he encontrado unos dedos sin caricias y he sentido miedo de que fuera ése el recuerdo que quedara grabado en mi piel insatisfe­cha. Llevo varias horas sin tocarla y ya no soy capaz de re­posar junto a su cuerpo. El niño sí. Ahora yace exhausto acurrucado junto a su madre. Por un momento he pensa­do que pretendía devolver el calor al cuerpo inerte que le sirvió de refugio mientras duró el zumbido de la guerra.
            Sí. Hemos perdido una guerra y dejarnos atrapar por los fascistas sería lo mismo que regalarles otra vez otra vic­toria. Elena ha querido seguirme y ahora sabemos que nuestra decisión ha sido errónea. Quiero pensar que jamás se cometió un error tan generoso.
            Debimos hacer caso a sus padres, a los que pido per­dón por permitir que Elena me acompañase en mi huida.
            Que te quedes, no te harán daño, le dije. Que te sigo. Que me matan. Que me muero. Hablábamos de la muer­te para dejar la vida al descubierto. Pero nos equivocába­mos. Nunca debimos emprender un viaje tan intermina­ble estando ella de ocho meses. El niño no vivirá y yo me dejaré caer en los pastos que cubrirá la nieve para que de las cuencas de mis ojos nazcan flores que irriten a quienes prefirieron la muerte a la poesía.

Alberto Méndez: Los girasoles ciegos.
           
Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Indique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del siguiente fragmento:
            Debimos hacer caso a sus padres, a los que pido perdón por permitir que Elena me acompañase en mi huida. (Puntuación máxima: 2 puntos).

 5. Exponga las principales características de la novela como género literario. (Puntuación máxima: 2 puntos).

Examen Selectividad lengua.

OPCIÓN A

Jóvenes en serie

                Un pijo es un chaval que tapa una parte sustancial de su visión con un largo flequillo y mantiene los pantalones en un nivel del trasero que permita ver los calzoncillos (de marca, claro). Los pantalones de los pijos son un misterio de equilibrio casi mágico, como el caso de esos borrachos que se bambolean peligrosamente, pero nunca se caen.
                El rockero es reconocible por el invariable color negro de sus camisetas (nunca camisas), sus zapatillas de lona y cierto aire de camionero rudo.
                También es fácilmente reconocible el emo, con sus oscuras ojeras, su atuendo fúnebre con algún toque colorista y su aspecto de anémico crónico.
                El mod cuida exquisitamente sus ropas y complementos. Gafas y relojes de diseño. Su vehículo favorito es una moto Vespa con numerosos espejos. Vive el lujo como una segunda vida, paralela a la vida real (?) en la que puede ser camarero o empleado de banca, nunca el divino dandy a lo Oscar Wilde en que se convierte.
                Se definen por su atuendo, sus gustos musicales y los lugares de ocio que frecuentan. Todos son hijos de una sociedad urbana y, a pesar de las carencias que existen, opulenta. Cada uno de ellos se reúne con sus iguales. Forman grupos, tribus. Lo que me parece un dato sociológico curioso es que estos grupos no se configuren, como hasta hace poco ha sido lo normal en nuestra sociedad occidental, desde criterios sociales y económicos. No se trata de una división en clases o estamentos. Tampoco desde criterios ideológicos, éticos o religiosos. No son partidos, grupos de presión o sectas. Su elección se sitúa, de forma deliberada, en un estrato más superficial, más externo. Se trata de estética, de preferencias personales, de gustos.
                El hombre necesita integrarse en un grupo; necesita un nosotros que se oponga a un ellos. En una sociedad que lima todas las diferencias, que acorta todas las distancias, parece que esta necesidad se vuelve perentoria. Atrás quedaron las guerras de religión (hablo de Occidente) y la lucha de clases se apaga en esa opulent society de la que habla Galbraith. Ni siquiera la nación, en este mundo globalizado, constituye ya un límite claro, un aglutinante de personas que tienen algo en común. El relativismo moral hace casi imposible que una toma de posición ética configure un grupo humano. ¿Qué queda a nuestros jóvenes? Mirarse al espejo. Elevar sus preferencias estéticas a la categoría de principios éticos y agruparse según este canon alicorto y modesto, pero seguro. Eso, o hacerse fans de un equipo de fútbol.

Tomás Salas, en Ymálaga, 01/08/2011

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.            2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
                2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Explique el significado que tienen en el texto las siguientes expresiones:
                a) mundo globalizado, b) relativismo moral, c) preferencias estéticas, d) principios éticos. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de los principales subgéneros periodísticos (información, opinión y mixtos). (Puntuación máxima: 2 puntos).


Examen Lengua selectividad.

OPCIÓN B

NOVIA. ¿A qué vienes?
LEONARDO. A ver tu casamiento.
NOVIA. ¡También yo vi el tuyo!
LEONARDO. Amarrado por ti, hecho con tus dos manos. A mí me pueden matar, pero no me pueden escupir. Y la plata, que brilla tanto, escupe algunas veces.
NOVIA. ¡Mentira!
LEONARDO. No quiero hablar, porque soy hombre de sangre y no quiero que todos estos cerros oigan mis voces.
NOVIA. Las mías serían más fuertes.
CRIADA. Estas palabras no pueden seguir. Tú no tienes que hablar de lo pasado. (La CRIADAmira a las puertas presa de inquietud.)
NOVIA. Tienes razón. Yo no debo hablarte siquiera. Pero se me calienta el alma de que vengas a verme y atisbar mi boda y preguntes con intención por el azahar. Vete y espera a tu mujer en la puerta.
LEONARDO. ¿Es que tú y yo no podemos hablar?
CRIADA (Con rabia). No; no podéis hablar.
LEONARDO. Después de mi casamiento he pensado noche y día de quién era la culpa, y cada vez que pienso sale una culpa nueva que se come a la otra; ¡pero siempre hay culpa!
NOVIA. Un hombre con su caballo sabe mucho y puede mucho para poder estrujar a una muchacha metida en un desierto. Pero yo tengo orgullo. Por eso me caso. Y me encerraré con mi marido, a quien tengo que querer por encima de todo.
LEONARDO. El orgullo no te servirá de nada. (Se acerca.)
NOVIA. ¡No te acerques!
LEONARDO. Callar y quemarse es el castigo más grande que nos podemos echar encima. ¿De qué me sirvió a mí el orgullo y el no mirarte y dejarte despierta noches y noches? ¡De nada! ¡Sirvió para echarme fuego encima! Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan, y no es verdad, no es verdad. ¡Cuando las cosas llegan a los centros no hay quien las arranque!
                                                                                                             
Federico García Lorca: Bodas de sangre.


Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.            2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
                2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Indique las relaciones sintácticas que se establecen entre las oraciones del siguiente fragmento:
                No quiero hablar, porque soy hombre de sangre y no quiero que todos estos cerros oigan mis voces. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de las principales tendencias del teatro español del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).

martes, 21 de mayo de 2013

valores del que resueltos.Lengua



Me lo dijo Pedro que no Juan.-Conjunción coordinada copulativa.

Quieras que no iré.- Conjunción coordinada disyuntiva. Nexo.

Cállate que acabarás castigado.- conjunción subordinada adverbial causal/nexo

Ir a la fiesta es mejor que quedarse en casa.- conjunción subordinada adverbial comparativa/nexo

Habla tanto que no se entera.-conjunción sub. adverbial consecutiva/nexo.Ve,que te de mi reloj.-conjunción sub. adverbial final/nexo
Que te crees tú eso.-valor expletivo
Que te van a dar.-valor expletivoVoy a ir para que te calles- Locución conjuntiva. Nexo/CD
La de cosas que te dije- Pronombre relativo. Valor enfático.

El que quiera que venga- Pronombre relativo sustantivo. Núcleo.

Que sí.. - Valor expletivo. Partícula.

Que te calles.- Valor exhortativo.

Ven que te abrigue.- Conjunción subordinada adverbial final. Nexo.

Es más listo que tú.- Conjunción subordinada sustantiva. Nexo/CD

Olvida que te lo dije.- Conjunción con valor de sustantivo. Nexo

Que te vaya bien.- Partícula desiderativa

Tengo que decirte algo.- Conjunción. conector de perífrasis.

Qué no vienes, atente a las consecuencias.- Conjunción subordinada adverbial condicional. Nexo.

Los que vinieron me lo dijeron.- Relativo sustantivado en función de sujeto.

Coge la chaqueta que quieras.- Relativo en función de CD

Ejercicio formación de palabras.Lengua

Analice la formación de las palabras.

-Teocracia.

teo-Lex
Cracia-Lex

Se trata de una palabra compuesta constituida por 2 lexemas: Teo que significa dios y cracia que significa poder.

-Anticlericales.
Anti-morfema dependiente derivativa prefijo.Significa que va en contra de.
Cleric-Lex. De clérigo.
al- m.d.d.sufijo. Significa acción y efecto de.

Se trata de una palabra derivada.

-Renovados. Palabra derivada.
Re-m.d.d.prefijo. Significa volver a.
Nova-Lex. De nuevo.
ad-m.d.d. sufijo. Significa acción y efecto de.
o-m.d.flexivo de género masculino.
s-m.d.flexivo de número.

-Incredulidad.Palabra derivada.
In-m.d.d.prefijo. Significa negación.
Credul-Lex
idad-m.d.d.sufijo. Significa cualidad.

-Liviandad. Palabra derivada.
Livian-Lex
dad-m.d.d.sufijo. Significa habilidad o acción.

-Despiadado. Palabra derivada.
Des-m.d.d.prefijo. Significa que no ( negación)
piad-Lexema
ad-m.d.d.sufijo. Significa acción de.
o-m.d.flexivo de género masculino.

-Ingrávido.Palabra derivada.
In-m.d.d.prefijo
grav-lexema
ido-m.d.d.sufijo

-Enflaquecer. Palabra derivada.
En-m.d.d.prefijo. Sirve para formar el verbo no tiene ningún significado.
flaqu-Lexema
ec-m.d.d.interfijo. Sirve para unir la palabra.
er-m.d.d.sufijo. Sirve para formar verbos.

Geografía.La población española


TEMA 12. LA POBLACIÓN ESPAÑOLA.

El conocimiento de los efectivos y de las características de la población ha sido uno de

los objetivos perseguidos por los Estados desde la antigüedad a nuestros días, debido a
intereses militares y económicos.
La demografía hace un estudio cuantitativo de la población, de sus cambios y clasifica
a los habitantes de un área geográfica según sus características (edad, sexo, nivel de
instrucción,…).
La Geografía de la Población debe orientarse a describir y comprender la sociedad a
través del estudio de las relaciones entre población y espacio que habita.

EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN ESPAÑOLA

Para conocer la evolución de la población, su distribución, sus características
sociodemográficas y la dinámica de la población, se utilizan las fuentes demográficas,
censos y padrones, los nomenclátor, las estadísticas sobre movimiento natural y de
migraciones, los registros civiles. Éstas son elaboradas por el INE, además cada
comunidad autónoma tiene sus organismos de estadísticas, como el IEA (Instituto
Estadística de Andalucía).

Los censos son estadísticas que se hacen cada 10 años ( años terminados en 1) y permite

conocer el número de habitantes, viviendas, edificios. Se hacen conjuntamente los
censos de población y de vivienda para relacionar las características de los habitantes
con las viviendas que ocupan. Con el conocimiento que aporta el censo se toman
decisiones sobre construcción de hospitales, colegios, mejora de la natalidad.
En estos censos se diferencia entre población de hecho y población de derecho. La
población de hecho se refiere a los habitantes presentes y los transeúntes de un
municipio en el momento censal. La población de derecho recoge presentes y ausentes
en el municipio en el momento censal (ausentes por ser funcionarios trabajando en
extranjero, militares en misiones, marinos mercantes, barcos de pesca,…)

Los datos del censo son secretos por lo que no pueden difundirse los datos que puedan

conocer la identidad del informante.España sobrepasa los 47.000.000 de habitantes, después de haber tenido etapas de crecimiento y otras de crecimiento más lento.
Diferenciamos dos etapas en la evolución de la población española, la preestadística y la
estadística que difieren en el ritmo y la intensidad de crecimiento, así como en la
cantidad y calidad de las fuentes de información.

 La etapa preestadística, comprende los siglos anteriores a la segunda mitad del

s. XIX. El conocimiento de los efectivos es impreciso por falta de fuentes
seguras. Desde la dominación romana al s. XIV se alternan momentos de auge y
de crisis demográfico, aunque nunca debió superar los siete millones de
habitantes.

La etapa estadística se inicia en 1857, con el primer censo moderno. Desde ese

momento a 1900 la población crece en tres millones, lo que indica un
crecimiento débil.

En la primera mitad del s. XX aumenta el ritmo de crecimiento ganando más de nueve

millones debido a mejores condiciones sanitarias e higiénicas y a mayores recursos
alimenticios. Baja significativamente la tasa de mortalidad, aunque con momentos
excepcionales de freno al crecimiento: guerra en norte de África, gripe de 1918, Guerra
Civil, además de la emigración a Iberoamérica, Argelia, Francia., etc.
Entre las décadas de 1959 y 1970, el crecimiento alcanza altas cotas por la bajada de la
mortalidad y el mantenimiento de la natalidad, de las buenas condiciones económicas y
sanitarias. la emigración de los 60 supone una contención importante.
A partir de los años 80 cambia la tendencia y el crecimiento se hae más lento por la
fuerte caída de la natalidad.

RASGOS BÁSICOS DE LA DISTRIBUCIÓN ESPACIAL DE LA POBLACIÓN.

La distribución espacial de la población analiza la forma en que ésta se localiza sobre el
espacio. La población española presenta estas características:

o Aumento generalizado de la densidad de población


o Contraste litoral, fuertemente poblado, interior, semivacío.


o Concentración en áreas urbanas frente a despoblamiento de zonas rurales.


La densidad de población ha evolucionado, a lo largo del tiempo, a valores más altos.

En la etapa preestadística, la densidad crece lentamente. Es la Corona de Castilla la
que lleva el peso de la población pues acogía las ¾ partes de la población española;
Valencia y Galicia también estaban pobladas y el resto tenía densidades bajas.
En la etapa estadística, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, el crecimiento es
mayor, configurándose el mapa actual; a mediados del siglo XX se observa ya una
periferia densamente poblada, destacando Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía,
Vizcaya y Guipúzcoa, en el norte y Madrid en el centro.
En el s. XX la densidad llega a los 78,5 hab/Km2 actuales. España tiene una de las
densidades más bajas del continente. Sólo tienen densidades más bajas Irlanda,
Bulgaria, Estonia, Letonia, etc.

En la distribución de la población encontramos áreas de concentración y otras de

vacío, un desequilibrio que presenta contrastes entre las comunidades autónomas.
Por comunidades autónomas el reparto de la población es la siguiente:
o Las comunidades con más porcentaje de población: Andalucía, Cataluña,
Madrid y Valencia, concentran el 57,9 % del total. Las de menos son La Rioja,
Navarra, Cantabria, Baleares, Ceuta y Melilla.
o Por densidad los resultados cambian. Los valores más altos están en Madrid,
P. Vasco y Canarias, con cifras superiores a los 200 hab/Km2. En menor
escalafón están Asturias, Baleares, Cantabria, Cataluña y Valencia.
Andalucía, Galicia y Murcia están por encima de la media pero sin llegar a 100
hab/Km2.
Las comunidades que no llegan a 50 hab/km2 son Aragón, las dos Castillas y
Extremadura.

Por provincias la densidad se distribuye así:


o Provincias de mayor densidad, superior a 100 hab/Km2. se encuentran en el

litoral, salvo Madrid y Sevilla. Pontevedra, A Coruña, Barcelona, Valencia,
Alicante, Málaga, Baleares, Cádiz, Santa Cruz de Tenerife, Las Palmas.

o Provincias que no superan los 50 hab/Km2 las de las regiones de Extremadura,

Castilla-La Mancha, Castilla-León, Aragón, interior de Galicia.

En resumen, existe un contraste entre litoral e interior aunque en ambas partes hay

áreas que rompen con la norma general de un interior semivacío y un litoral densamente
poblado.

Las causas que explican el mapa actual son varia das:


1. factores geográficos. Especialmente clima y altitud. Un clima extremo no

facilita la habitabilidad ni el desarrollo de actividades económicas. La altitud
también es un desafío para la ocupación humana.
Estos factores no determinan, pero si condicionan muchos fenómenos
(agricultura, comunicaciones,…). Las provincias con menor densidad de
población son las que tienen climas más continentalizados o tienen sistemas
montañosos.
2. factores demográficos. Son la dinámica natural y la estructura de las diferentes
poblaciones. Este factor consolida el contraste interior-litoral. El interior tiene
menor crecimiento natural y una estructura de población envejecida, frente a un
litoral de población más joven.
3. factores socioeconómicos. Hechos o situaciones que atraen a la población hacia
determinadas áreas geográficas o las repelen de otras. Esto ha dado lugar a la
emigración. Las migraciones interiores se han originado por la concentración de
actividades económicas productivas en ciertas áreas.

Las consecuencias de los cambios demográficos que se han producido en los últimos

años están relacionados con la población rural y urbana. Últimamente han perdido
importancia los municipios de menos de 10000 habitantes frente a la significación
adquirida por ciudades grandes y medias. Por esto, la población se concentra en el
espacio y es de carácter urbano.

Los municipios de menos de 10000 habitantes ocupan las 4/5 partes de la superficie

nacional, pero sólo una cuarta parte de la población. Los municipios de más de 100 000
habitantes albergan al 39,65% de la población en un 3% del territorio.

Examen selectividad lengua y literatura


OPCIÓN A

Ironías

            Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables. De hecho, ahora todos los trabajadores somos, en potencia, preparados. La recomendación tradicional de los padres ("hijo, debes formarte para estar preparado") ha devenido en una ironía sangrienta, igual que la expresión "jamás hemos tenido una juventud tan preparada". En efecto, nunca hemos tenido una juventud tan cerca de quedarse en el paro; la mitad de los que acaben sus estudios este año se encuentran ya en situación de preparados. El significado se desliza por debajo de las palabras con el sigilo de una sombra asesina. Estar preparado, que en otro tiempo quiso decir haber estudiado dos carreras y cuatro idiomas, significa hoy encontrarse en la situación previa al desempleo, en el umbral del paro, en la frontera de la desesperación laboral. Ahora que habíamos logrado vivir como si no fuéramos a morir nunca, vamos a la oficina con la certidumbre de que nuestro empleo es la antesala del desempleo. Por eso hay también más trabajadores prejubilados que jubilados y contribuyentes más preocupados que ocupados. Hubo un tiempo, ¿recuerdan?, en el que el prefijo de moda fue pos: nos encontrábamos de súbito en la posmodernidad, en la poshistoria, en la era posindustrial o posanalógica. Parece mentira que un cambio de prefijo implique un cambio tan grande de cultura. Ahora todo es más premeditado que meditado, hay también más prejuicios que juicios y presentimos las cosas antes de sentirlas. Perdido su prestigio el pos, nos hemos dado de bruces con el pre. Pero no imaginábamos, la verdad, un pre tan duro, un pre de premonición, sobre todo sabiendo como sabemos desde el principio de los tiempos que no hay presentimientos buenos, pues no existen los profetas de la dicha.

Juan José Millás, en El País11/11/2011

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.         2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
            2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Analice cómo están formadas las siguientes palabras, indicando los tipos de morfemas resultantes:
            a) insoportables, b) tradicional, c) prejubilados, d) posmodernidad. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de los principales subgéneros periodísticos (información, opinión y mixtos).
            (Puntuación máxima: 2 puntos).

OPCIÓN B

MADRE. Hijo, el almuerzo.
NOVIO. Déjelo. Comeré uvas. Deme la navaja.
MADRE. ¿Para qué?
NOVIO (riendo). Para cortarlas.
MADRE (entre dientes y buscándola). La navaja, la navaja… Malditas sean todas y el bribón que las inventó.
NOVIO. Vamos a otro asunto.
MADRE. Y las escopetas y las pistolas y el cuchillo más pequeño, y hasta las azadas y los bieldos de la era.
NOVIO. Bueno.
MADRE. Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos propios, porque son de él, heredados…
NOVIO (bajando la cabeza). Calle usted.
MADRE ...y ese hombre no vuelve. O si vuelve es para ponerle una palma encima o un plato de sal gorda para que no se hinche. No sé cómo te atreves a llevar una navaja en tu cuerpo, ni cómo yo dejo a la serpiente dentro del arcón.
NOVIO. ¿Está bueno ya?
MADRE. Cien años que yo viviera, no hablaría de otra cosa. Primero tu padre; que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos. Luego tu hermano. ¿Y es justo y puede ser que cosa pequeña como una pistola o una navaja pueda acabar con un hombre, que es un toro? No callaría nunca. Pasan los meses y la desesperación me pica en los ojos y hasta en las puntas del pelo.
NOVIO (fuerte). ¿Vamos a acabar?
MADRE. No. No vamos a acabar. ¿Me puede alguien traer a tu padre? ¿Y a tu hermano? Y luego el presidio. ¿Qué es el presidio? ¡Allí comen, allí fuman, allí tocan los instrumentos! Mis muertos llenos de hierba, sin hablar, hechos polvo; dos hombres que eran dos geranios… Los matadores, en presidio, frescos, viendo los montes…
NOVIO. ¿Es que quiere usted que los mate?
MADRE. No… Si hablo es porque… ¿Cómo no voy a hablar viéndote salir por esa puerta? Es que no me gusta que lleves navaja. Es que… que no quisiera que salieras al campo.
NOVIO (riendo). ¡Vamos!
MADRE. Que me gustaría que fueras una mujer. No te irías al arroyo ahora y bordaríamos las dos cenefas y perritos de lana.
Federico García Lorca: Bodas de sangre.

Cuestiones

1. Señale y explique la organización de las ideas contenidas en el texto. (Puntuación máxima: 1.5 puntos).
2.            2 a) Indique el tema del texto. (Puntuación máxima: 0.5 puntos).
                2 b) Resuma el texto. (Puntuación máxima: 1 punto).
3. Realice un comentario crítico del contenido del texto. (Puntuación máxima: 3 puntos).
4. Extraiga del texto un ejemplo de cuatro modalidades oracionales diferentes. (Puntuación máxima: 2 puntos).
5. Exponga las características de las principales tendencias del teatro español del siglo XX hasta 1939. Cite los autores y obras más representativos. (Puntuación máxima: 2 puntos).